Por Pedro Pablo kuczynski, expresidente de la República. Un tema importante para el Perú es su integridad física y cultural. Lo que vemos hoy es una separación grande entre la relativa prosperidad de la costa y la pobreza de la sierra, en particular en el sur del país. Si queremos llegar a ser un país fuerte, con crecimiento económico para las grandes mayorías, tenemos que mejorar sustancialmente la situación de regiones que están económica y socialmente atrasadas. Una gran parte de este retraso se ve en Puno, cuya población hace tiempo tiene fuertes presiones para emigrar: Arequipa, Moquegua y Tacna son los imanes que atraen esa migración. Pero tenemos que hacer mucho más, no solo en infraestructura, sino también en temas sociales tales como la educación, el agua potable y la atención a la salud. A continuación, mencionamos algunos de los proyectos que deberían ser parte de este esfuerzo. Primero, es urgente mejorar la infraestructura en una zona en la cual los servicios que da el Estado son pobres. No solo se trata de caminos y carreteras, sino también de varios proyectos especiales que pueden generar mucho bienestar. Cito algunos. En la minería tenemos el nuevo tren propuesto de Las Bambas en Apurímac al puerto de Marcona, que eliminaría el pesado tráfico de camiones sobrecargados que hoy desfilan por pueblos para llegar hasta Arequipa y de ahí a Matarani. Segundo, está la ampliación de la red de gas a Juliaca y Puno, donde un millón de habitantes no están conectados al gas y enfrentan los inviernos más fríos del país. Ponerle gas a esta zona, cuna de la emigración, no es tan difícil. No se trata del gasoducto sur andino, que estaba sobredimensionado para llevar el gas de Camisea hasta el océano Pacífico. Hay un mercado ignorado, que es el de Puno, alcanzable por un tubo pequeño que se colocaría a lo largo del ferrocarril que va de Cusco a Puno y de allí a Arequipa y Matarani. El mega tubo que propuso Odebrecht para el gasoducto sur andino era demasiado grande y hubiera tenido unos costos que hacían inviable esa inversión. Un ducto para las zonas pobladas del sur de Cusco, Juliaca y la ciudad de Puno, en total más de un millón de habitantes y posibles usuarios importantes, tales como la planta de cemento de Juliaca, que está en plena expansión para abastecer a Bolivia, sería más viable.