En las últimas dos décadas la minería representó el 15% del PBI nacional y más del 60% del valor de las exportaciones. En el sur, este sector cumple un papel aún más determinante como motor de crecimiento y desarrollo. Su potencial minero impulsó la expansión de su economía, que se multiplicó por 10 en los últimos 70 años, con Moquegua (4.5%) y Arequipa (3.8%) creciendo por encima del promedio anual de esta macrorregión (3.4%). Asimismo, en las últimas dos décadas, su producción de cobre se triplicó y concentró alrededor del 64% del total nacional. Este dinamismo ha estado acompañado de una importante reducción de la pobreza, especialmente en el sur donde cerca de 2 millones de personas salieron de esta situación desde el 2004. Moquegua, con una trayectoria minera consolidada, registró una de las mayores reducciones anuales durante las últimas dos décadas. Además, en Apurímac, donde el desarrollo minero es más reciente, la pobreza cayó 17 puntos porcentuales desde el inicio de las operaciones mineras en el 2016. A ello se suma que Moquegua, Tacna y Arequipa registran las menores tasas de desnutrición crónica infantil, y que Apurímac es la región que más posiciones ha avanzado en el Índice de Competitividad Regional (Incore) durante la última década. La minería ha contribuido a financiar estos avances y ha generado una oportunidad considerable para cerrar las brechas existentes. En los últimos 20 años, el sur recibió S/ 68 mil millones por canon y regalías mineras, 52% del total nacional. Sin embargo, persisten desafíos en la gestión pública para su ejecución eficiente.