Más de cincuenta familias resultaron damnificadas al sur de Lima tras las intensas lloviznas registradas en los últimos días. Este resultado, sumado a serias inundaciones en distritos como Villa El Salvador y Villa María del Triunfo, llevaron a la presidenta Keiko Fujimori a anunciar una “reestructuración” del Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (Sedapal). “Hay una falla de la estructura, de los equipos y la organización”, sostuvo el último lunes 17. El anuncio hizo que la institución volviera a cobrar relevancia en medio de las emergencias por fenómenos climatológicos. No solo el desempeño de sus funcionarios está bajo escrutinio, sino también la gestión de recursos y fondos designados a sus trabajadores. Tres meses antes de lo ocurrido el último fin de semana, Sedapal estableció una nueva política remunerativa para sus trabajadores. El documento, oficializado el 18 de mayo último, registra más de siete beneficios económicos por “convención colectiva”, es decir, por acuerdo con sus sindicatos, otro grupo de 17 “beneficios no económicos” y un aumento en las remuneraciones. Es decir, todo lo antes citado se asigna a los trabajadores además de lo ya contemplado por la ley: remuneraciones (doce al año), gratificaciones en julio y diciembre, CTS, pago por horas extra, utilidades, asignación familiar y un aguinaldo por navidad (vales).