El martes último se anunció la designación de la diputada Catherin Palomino en la presidencia de la Comisión de Justicia. Y ayer la de Yenifer Paredes, en la Comisión de Energía y Minas. Ambas han causado malestar e incluso estupor. Se trata de dos congresistas cuyo único mérito es ser cercanas al golpista Pedro Castillo. La primera, amiguísima del ‘prosor’, y la segunda, su cuñada. En comisiones que, por cierto, son medulares para la economía, la institucionalidad y el desarrollo del país. Las designaciones reflejan, de paso, que Castillo le está la pasando factura a Juntos Por el Perú por el uso del sombrero en la campaña electoral. Pero dentro del bloque opositor significa también que JPP ha logrado estas comisiones gracias al Partido del Buen Gobierno (PBG), al aplicar un malentendido criterio de equilibrio. El periodista Jaime de Althaus ha sido claro en describir el comportamiento del líder de esa bancada. “Jorge Nieto prefiere juntarse con JPP que con FP o darle apoyo al gobierno en las reformas que se requieren llevar adelante, y para las cuales es fundamental la presidencia de las comisiones de Constitución, de Justicia, de Energía y Minas. Tres comisiones clave, estratégicas, que el partido de Nieto le ha entregado a JPP y que debieron haber recaído en Fuerza Popular o Renovación Popular o de su propio partido, si hubiera sido coherente con su propio plan de gobierno. Porque hubiera podido facilitar las reformas y los pedidos de facultades que se van a plantear”. El analista Iván Arenas, por su parte, se sumó a la voz de alarma con la designación de Yenifer Paredes: “Se estima que JPP va a tratar de colocar una agenda pro minería informal e ilegal: derrumbar la ley de minería y las concesiones, proponer la ampliación del Reinfo que facilita el camuflaje de minería ilegal y una ley Mape basada en mitos e ideología antes que en aspectos técnicos”. Las consecuencias de tener, pues, a estos dos nefastos personajes a la cabeza de comisiones estratégicas para el país las sufrirán los peruanos. Ya sabemos a quién culpar.