EL DILEMA DEL SUBSIDIO AL DIÉSEL Y SU COSTO PARA EL FISCO
24 de agosto de 2026

El Gobierno aprobó un nuevo subsidio temporal al diésel para reducir el impacto del alza internacional del combustible sobre el transporte de pasajeros y carga. La medida, establecida mediante el Decreto de Urgencia N.° 007-2026, estará vigente hasta el 31 de diciembre y contará con S/105 millones. El beneficio se otorgará mediante dos mecanismos: uno nacional y otro para Lima y Callao, con el fin de evitar que el mayor costo se traslade a los pasajes, los fletes y los alimentos. Más allá de sus diferencias operativas, ambos mecanismos comparten una característica relevante: el subsidio no se entrega de manera indiscriminada. Está dirigido únicamente a transportistas formales y utiliza mecanismos verificables -comprobantes electrónicos de compra de combustible o kilometraje registrado mediante GPS- para calcular el beneficio. Desde la perspectiva del diseño de políticas públicas, ello representa un avance respecto de esquemas más generales como el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), que actúa reduciendo el precio del combustible para todos los consumidores de los productos incluidos, independientemente de quién los utilice. Este es el tercer subsidio al diésel aprobado este año. En mayo, el Decreto de Urgencia N.° 004-2026 otorgó S/4.00 por galón al transporte de pasajeros y carga a nivel nacional. Días después, el Decreto de Urgencia N.° 006-2026 creó el subsidio ECO para los operadores de Lima y Callao, calculado según los kilómetros recorridos. El decreto de agosto integró ambos mecanismos en una sola norma y mantuvo los montos otorgados por galón y kilómetro. Sin embargo, redujo de S/39 millones a S/35 millones el compromiso mensual del Estado, un 10% menos. Los recursos para el esquema nacional aumentaron de S/16.9 millones a S/20 millones, mientras que los destinados a Lima y Callao disminuyeron de S/22.1 millones a S/15 millones. La discusión de fondo, sin embargo, no es si debe existir o no un subsidio. La evidencia internacional muestra que, frente a choques extraordinarios y transitorios como un aumento abrupto del precio internacional del petróleo, un apoyo temporal puede ser una herramienta legítima para evitar efectos económicos y sociales desproporcionados. El verdadero desafío consiste en diseñarlo adecuadamente para que no termine convirtiéndose en un gasto permanente.

  • [Perú 21,Pág. 9]
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