Quiso el destino que durante el primer verano de Keiko Fujimori como presidenta experimentase un fenómeno de El Niño (FEN) complicado, tal y como lo tuvo el presidente Pedro Pablo Kuczynski en sus meses iniciales de gestión. Por el momento, sin embargo, las proyecciones anticipan que el FEN que le tocará al actual gobierno podría ser bastante más complicado que el del 2016-2017, y quizá más similar a los devastadores eventos que vivió el Perú en 1983 y en 1998. Las consecuencias sobre la economía se sienten desde hace meses. Sectores como agricultura y pesca han tenido un desempeño negativo en el segundo trimestre del año. De acuerdo con un informe publicado ayer en este Diario por el Instituto Peruano de Economía (IPE), en los próximos meses el turismo y la generación eléctrica también se resentirán. La investigación del IPE da un dato aún más preocupante: más de ocho millones de peruanos se encuentran en riesgo alto o muy alto ante inundaciones por lluvias intensas. La mitad de este grupo vulnerable se encuentra en el norte, a pesar de que ahí solo vive un quinto de la población nacional. En regiones como Piura y Tumbes, más del 60% de la población tiene una situación de muy alto riesgo. En Piura, llegado finales de agosto se ha usado apenas la mitad del presupuesto anual para inversión destinado a reducción de vulnerabilidad y atención de emergencias por desastres.