La demanda de gas natural permanece altamente concentrada en Lima y Callao, que representa el 94% del consumo nacional. En estas dos zonas, así como en Ica, la presencia de grandes usuarios, como las generadoras eléctricas, permite alcanzar economías de escala que reducen los costos de distribución y facilitan la conexión de hogares. En el 2025, el 57% de los hogares de Lima y Callao y el 44% de los de Ica contaban con conexión al gas natural, frente al 16% en la concesión Norte y apenas el 2% en la concesión Sur, que hoy es operada por Petroperú. Fuera de la capital, la menor demanda y la dispersión urbana dificultan extender las redes para conectar a más usuarios a bajo costo, lo que reduce la viabilidad de construir gasoductos. Como consecuencia, el Perú cuenta con apenas 1,558 kilómetros de ductos de transporte de gas, cinco veces menos que en Colombia y diez veces menos que en Argentina. En las concesiones Norte y Sur, la falta de ductos obliga a transportar el gas en camiones cisterna, lo que añade costos de licuefacción, traslado y regasificación. Como resultado, las tarifas son significativamente mayores fuera de la capital. A fines del 2025, la tarifa residencial de la concesión Norte era 22% superior a la de Lima y Callao. La brecha es aún mayor para comercios y pequeñas industrias: en la concesión Sur pagan 2.6 veces más que sus pares de la capital. En el Norte, las grandes industrias enfrentan tarifas 1.8 veces superiores.