Juntos Por el Perú ha sido expuesto como bancada obstruccionista, al presentar mociones de interpelación sin ningún sustento razonable. Sus posturas atrabiliarias han sido calificadas de inoportunas hasta por miembros de las bancadas de la coalición opositora, como Ahora Nación y Buen Gobierno. Ante las críticas de propios y extraños, JPP ha tenido, pues que recular con la interpelación al ministro de Energía y Minas, Guillermo Shinno, dizque para revisar su cuestionario de preguntas. Lo cierto es que se le acusaba hasta de la subida de los precios de los combustibles, exhibiendo una alarmante ignorancia sobre el contexto internacional en el que el Perú está también inserto. Algunos plumíferos despistados señalan que en el gobierno del golpista Pedro Castillo, al que al parecer añoran, no se hizo tanto aspaviento cuando se presentaron mociones similares. Habría que recordarles que incluso con Castillo, que armó un gabinete de terror, solo se presentó una interpelación en el primer mes: la del entonces ministro de Trabajo Íber Maraví. Y vaya que había razones valederas para que respondiera. Proponer en estos días, con tres emergencias en ciernes –El Niño, la inseguridad y la posibilidad de un sismo de gran magnitud– interpelaciones a ministros que ni siquiera han terminado de asentarse bien en sus despachos, linda con el más tozudo obstruccionismo. Porque hablamos de una gestión que recién empieza, durante la cual no se ha producido ninguna denuncia grave o de flagrancia que justifique una interpelación. Como declaró el diputado Luis Felipe Candia, del Partido del Buen Gobierno, lo correcto y suficiente, ante cualquier duda o cuestionamiento, es invitar al titular del sector a la comisión respectiva para que explique las decisiones de su despacho. Interpelar ministros de buenas a primeras es, no solo absurdo, sino irresponsable, cuando el país necesita que el Ejecutivo se enfoque con solidez en tareas de gobierno que las actuales circunstancias les han dado carácter de urgencia.