Uno de los cambios que el sector espera es abrir espacio a una competencia que hoy no se produce del todo. En ese sentido, Ísmodes señala que las empresas distribuidoras llevan alrededor de 15 años contratando directamente la compra de energía, sin iniciar procesos de subasta. Esto limita la participación de nuevas tecnologías. La propuesta es impulsar subastas de largo plazo para que las distribuidoras públicas concentren sus compras bajo reglas que permitan competir a nuevos proyectos de generación renovable.