La ciudad de Trujillo se ha vuelto uno de los focos más evidentes y sanguinarios de la criminalidad descontrolada que hoy azota al país. El fin de semana, cuatro personas fueron asesinadas y otra fue secuestrada en un atentado ligado a relaciones alrededor de la minería ilegal, la economía ilícita nacional más grande en la actualidad y que sirve como fuente de financiamiento para otras como las extorsiones. Hacia la tarde de ayer, la persona retenida fue liberada, aunque está en investigación si se trató de una acción por parte de las fuerzas policiales o una liberación, producto del pago de una recompensa. Este es solo un caso entre varios atentados más que muestran su severo y múltiple impacto perjudicial. El dato más reciente sobre la economía de La Libertad tiene como corte el cierre de este primer trimestre. A esa fecha, dicha región marcó un avance de 2.3%, por debajo del promedio nacional de 3.5%. Esto significó una ligera aceleración respecto al crecimiento de apenas 1.9% durante el 2025 y luego de expandirse más de 6% en el 2024, explicado en un rebote luego de la contracción de más de 2% en el 2023. Carlos León, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (Redes) y quien reside en dicha región, apuntó en primera instancia que hoy no se puede hablar, al menos en La Libertad, de actos delictivos individuales, sino que se trata de un escenario de economías del crimen que están fuertemente vinculadas y financiadas entre sí.