EL ORO Y MANI PULITE
4 de septiembre de 2026

Por Martín Fariña Von Buchwald, socio de LXG Capital. El precio no sube solo para los mineros responsables. Sube también para el crimen organizado internacional, que encuentra en el mercado aurífero peruano una oportunidad de lavado difícil de igualar". El oro subió 35% en un año. Conviene leerlo al revés: no subió el oro, bajó el dólar. Y con él, las monedas que durante décadas llamamos fuertes. La pandemia dejó a los soberanos sobreendeudados. Los déficits no se corrigieron, el gasto militar y climático creció, y el costo de intereses subirá con las tasas. Hay tres salidas: impuestos, recorte de gasto o imprenta. La imprenta es la de menor resistencia política, y de ella salen la inflación y la devaluación. No es solo el dólar: el yen, el euro y la libra esterlina enfrentan la misma aritmética, y el yuan carece de la transparencia de una moneda dura. Los analistas lo llaman debasement. Hoy los mercados lo descuentan más rápido que antes: personas naturales acceden a información y operan en minutos. Y hay un dato decisivo: se espera un alza de tasas de la Reserva Federal y el oro sube igual. Un activo que no paga interés subiendo con las tasas al alza no se protege del ciclo. Se protege del dólar. El Perú conoce esta historia: aprendimos de lo que pasa cuando el gasto se desborda y la imprenta lo cubre. Por eso hay que aplaudir a los funcionarios del MEF y del BCR de las últimas décadas. La inflación es el impuesto a los pobres, y defender la disciplina fiscal es defenderlos. El sol es hoy una moneda sana, en la liga del peso chileno, el dólar australiano, la corona noruega, y el franco suizo. Y aquí aparece el divorcio peruano. La disciplina macroeconómica no compra capacidad de trazabilidad: son dos fortalezas institucionales distintas y el país tiene una sola. El costo lo pagamos en crimen, en trata de mujeres, en ríos con mercurio, en aire con cianuro, en bosques arrasados y en soberanía. Porque el precio no sube solo para los mineros responsables. Sube también para el crimen organizado internacional, que encuentra en el mercado aurífero peruano una oportunidad de lavado difícil de igualar. El problema del oro peruano ya no es solo minero: es financiero. Hay procesadoras y mineras que compran mineral en Pataz sin garantías de trazabilidad, y mucho de ese oro termina en Emiratos Árabes Unidos. Ojo Público ha documentado ese destino; el Financial Times, qué clase de mercado es. Emiratos estuvo en la lista gris del GAFI hasta el 2024 por la débil supervisión de su comercio de oro, y ese año suspendió 32 refinerías por 256 infracciones de lavado, entre ellas no cruzar clientes contra listas de terrorismo. El Know Your Customer que falla allá puede fallar acá por la falta de infraestructura, tecnología y controles para garantizar la trazabilidad.

  • [Gestión,Pág. 14]
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