EL FEUDO DE LA MINERÍA INFORMAL
4 de septiembre de 2026

Cuando Yenifer Paredes asumió la presidencia de la Comisión de Energía y Minas, El Comercio advirtió que su nombramiento no respondía a méritos propios sino a intereses que Juntos por el Perú (JP) nunca explicó. La cuñada del expresidente golpista Pedro Castillo carecía, y carece, de credenciales que justifiquen su llegada a una comisión tan sensible para la economía nacional. El plan de trabajo que ha presentado, y que la propia comisión decidió postergar ante el reclamo de varios integrantes, confirma que aquella advertencia no era exagerada. El documento consagra dos despropósitos. El primero es otorgar un rol protagónico a los mineros artesanales e informales en las audiencias públicas y mesas de trabajo, en clara sintonía con la Confemin, gremio que ni siquiera tiene sus concesiones en regla. Como han señalado expertos y congresistas de otras bancadas, se trata de un direccionamiento que ignora a los pequeños mineros formales y a otros sectores, y que convertiría a la comisión en vocero de un solo gremio, con evidente interés en la futura Ley Mape y en el destino del Reinfo. El segundo despropósito es más grave aún: la pretensión de realizar “visitas inopinadas” a obras y establecimientos privados del sector minero-energético y de ejercer “control político” sobre empresas privadas. El Congreso carece de facultades para fiscalizar organizaciones que no sean públicas; esa función corresponde a organismos como Osinergmin y el Ministerio de Energía y Minas. Investir a la comisión de una potestad que la Constitución no reconoce no es fiscalización, sino invasión de competencias que generará inseguridad jurídica y desalentará la inversión en un sector ya golpeado por la minería ilegal.