El Mapa de las Distancias, elaborado por Hágase Instituto, compara departamentos en base a cinco dimensiones –servicios, empleo formal, capital humano, inversión y distancia entre la norma y la realidad–, sigue su evolución en el tiempo y evidencia las brechas entre grupos de peruanos, vivan donde vivan. Reúne 40 indicadores de fuentes oficiales en las cinco dimensiones mencionadas. Entre los hallazgos encontrados vemos que las diferencias entre departamentos se redujeron a menos de la mitad en dos décadas, pero que el acercamiento entre ellas se está frenando. Entre el 2007 y 2017, el coeficiente de variación cayó 0,137 puntos, mientras que entre el 2017 y 2025 lo hizo solo 0,054 puntos; es decir, de 0,014 por año a menos de 0,007. La primera etapa del progreso vino de expandir infraestructura, pero esa vía tiene un límite: cuando la electricidad ya llega al 96% de los hogares, queda poco por cerrar. Lo que queda, como el agua segura, la formalidad del empleo o la anemia infantil, no se cierra con más obra, sino con gestión y cambios regulatorios. La medición del Mapa no reproduce la geografía económica del país: Ica está por delante de departamentos de mayor ingreso, mientras que San Martín supera a Cajamarca y a Puno pese a partir de condiciones de acceso comparables. Las cinco dimensiones analizadas muestran, además, un país desbalanceado por dentro. En Huancavelica, Tacna y Moquegua hay más de 35 puntos entre su mejor y su peor dimensión, y en 11 de los 24 departamentos la dimensión más rezagada es el empleo formal. (Edición sábado).