Eleuterio Lara López y sus hijos, Jenss, Jhojan y Jersica Lara Tantaquilla, están dedicados a la minería artesanal y, desde el 2012, han enfrentado graves acusaciones por minería ilegal mientras ampliaban su holding de empresas. En los últimos años, el clan familiar ha creado al menos nueve sociedades mineras, además de una concesión minera de 300 hectáreas en el distrito de Chilia, en la provincia de Pataz. En el 2017, la Fiscalía Especializada en Medio Ambiente decomisó 100 toneladas de mineral (contenido de oro) de Consorcio Minero J&J E.I.R.L., una empresa de Eleuterio Lara bajo la sospecha de que tenía un origen ilícito. Durante las investigaciones, parte de la mercancía valorizada en medio millón de dólares y puesta en custodia en los almacenes del Gobierno Regional de La Libertad, desapareció días después de la incautación. Esto generó una nueva indagación fiscal contra el entonces gerente regional de Energía y Minas, Ricardo Pozo Sandoval, y a su subgerente Raúl Araya; este último después procesado por integrar La Gran F.A., un grupo criminal dedicado a la minería ilegal. En febrero del 2020, Jenss Lara y su empresa Minera Matwork también se vieron involucrados en una investigación, luego de que se descubriera una red criminal que usaba Reinfo para lavar oro ilegal. (Edición sábado).