El inicio del proceso de reorganización de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) responde a problemas de gestión de la entidad que limitan su capacidad como autoridad técnica del recurso hídrico. El reto en el que se encuentra trabajando el gobierno exige fortalecer esta gestión y la de sus órganos desconcentrados. Una de las principales funciones de la ANA es determinar la disponibilidad del agua, ordenar sus usos y anticipar los riesgos en cada cuenca hídrica. Sin embargo, sus indicadores más recientes muestran avances limitados en el cumplimiento de estas funciones. Por ejemplo, entre el 2017 y 2023, el porcentaje de usuarios formalizados disminuyó de 29% a 25%, lo que dificulta identificar quién utiliza el recurso y controlar los volúmenes extraídos. Los avances limitados se producen en un contexto de elevada rotación directiva. Desde el 2021, los jefes de la ANA han permanecido apenas siete meses en promedio, menos de la mitad de los 17 meses registrados en el quinquenio anterior. Esta inestabilidad dificulta sostener una estrategia de largo plazo. Las deficiencias de gestión de la ANA también retrasan grandes proyectos de inversión, que requieren la aprobación de estudios de impacto ambiental. Para ello, el Senace requiere opiniones técnicas vinculantes de varias entidades, entre ellas la ANA, a la que consulta sobre los posibles impactos sobre los recursos hídricos. Si estas opiniones se demoran, el Senace no puede concluir la evaluación y el proyecto se retrasa. Entre el 2017 y marzo del 2026, el 83% de las opiniones solicitadas por el Senace a la ANA fueron emitidas fuera del plazo legal, con valores mayores de incumplimiento en proyectos de transporte, hidrocarburos y minería. Al considerar el conjunto de intervenciones de la entidad en la evaluación de instrumentos ambientales durante este período, los retrasos con respecto a los plazos legalmente establecidos promediaron 20 días hábiles. Esta demora se elevó a 36 días en minería y 33 días en electricidad. Así, los proyectos mineros enfrentan demoras 1,8 veces mayores que el promedio de los sectores. (Edición domingo).