Por Luis Miguel Castilla, presidente de Hágase Instituto. Las autoridades macroeconómicas han presentado un diagnóstico certero de los riesgos que enfrenta la economía. El Marco Macroeconómico Multianual (MMM) recientemente publicado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y el Reporte de Inflación del Banco Central de Reserva (BCR) los identifican con claridad. Pero la discusión útil está en otra parte: en si el margen que el país tiene para enfrentarlos es tan amplio como se asume. La respuesta corta es que ese margen se viene sobreestimando. El punto de partida es conocido. La deuda pública respecto al PBI está entre las más bajas de la región, las reservas son amplias y los términos de intercambio no tienen precedente. Sobre esa base descansa la confianza que sostiene el plan de gobierno de la presidenta Keiko Fujimori. Estas fortalezas son reales, pero no deben dar pie al triunfalismo. Lo que ni el MMM ni el Reporte de Inflación evalúan es qué ocurre cuando varios shocks llegan al mismo tiempo, y ese es justamente el escenario que el calendario hace más probable. El siguiente cuadro ordena los riesgos por magnitud. El primer riesgo dejó de ser una hipótesis el 28 de agosto, cuando la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno (Enfen) elevó a 62% o más la probabilidad de un Niño costero extraordinario entre septiembre y enero. Desde su reformulación en 1997, la Comisión nunca había puesto ese escenario como el más probable. Lo que el MMM presentaba una semana antes como escenario de estrés pasó a ser el central. (Edición domingo).