Las economías ilícitas en América Latina han dejado de ser un problema circunscrito a la seguridad. El avance del crimen organizado, la minería ilegal y el lavado de activos también empieza a alterar las condiciones para invertir, competir y desarrollar actividades económicas en distintas zonas de la región, sobre todo allí donde la presencia del Estado sigue siendo débil. Uno de los mayores riesgos aparece cuando el dinero obtenido de actividades criminales consigue entrar a la economía formal. A través del lavado de activos, estos recursos buscan ocultar su origen ilegal y circular como si provinieran de negocios legítimos. Una vez dentro del sistema, seguirles el rastro se vuelve mucho más difícil y pueden terminar afectando la competencia y la transparencia del mercado. Así lo advirtió Juan Andrés Medel, investigador asociado de la Cátedra de Seguridad y Globalización del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, durante el conversatorio Economías ilícitas: el costo oculto para la competitividad y la inversión en América Latina, organizado por la Comisión de Lucha contra el Comercio Ilícito (CLCI) de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI). (Edición domingo).