El acuerdo petrolero alcanzado entre Venezuela y Estados Unidos amenaza con alterar el esquema de alianzas e intereses que durante años permitió a China y Rusia mantener una presencia estratégica en el país caribeño, además de consolidarse como aliados claves del chavismo y socios económicos. Ahora Washington ha conseguido una posición privilegiada sobre importantes campos petroleros, varios de los cuales habían sido operados por esos países, mientras Caracas asegura que sus compromisos con empresas chinas y rusas no serán desconocidos. La empresa North American Blue Energy Partners (Nabep), que cuenta con el aval de Estados Unidos, obtendrá los derechos sobre 17 campos petroleros y unos 65.000 millones de barriles de petróleo de reservas. Washington asegura que el acuerdo es por 100 años, mientras que Caracas habla de 25 años.