Por Carlos E. Paredes, Director de Intelfin y docente de la U. Continental. Gracias a la inversión privada, desde hace más de 22 años contamos con gas natural (GN) en Lima y Callao. Cerca del 60% de los hogares de la capital tiene acceso al gas a tarifas competitivas (gracias, en parte, al alto volumen de demanda). En otras regiones del país, especialmente en el sur, la historia es otra: el porcentaje de familias que accede al GN es mínimo, lo cual es paradójico, pues la mayor parte del gas proviene del Cusco. La desigualdad de oportunidades que esto genera es difícil de justificar. La brecha entre Lima y el sur se ha agravado y la fractura social se ha profundizado. El malestar político que esto trae lo constatamos en los resultados de las elecciones generales cada cinco años con la consolidación del voto antisistema en la regiones del sur. Sus reclamos parecen ser solo escuchados por los políticos en campaña electoral y luego son simplemente olvidados. No atender la demanda por GN del sur constituye un despropósito que atenta contra la sostenibilidad del modelo económico y la estabilidad política y social del país. Por lo menos desde el Gobierno de Ollanta Humala, el Estado ha realizado diversos intentos para atender esta necesidad, pero todos han fracasado. La masificación del gas en el sur es un problema complejo. El reducido tamaño de la demanda, la baja densidad poblacional y la difícil geografía son todos factores que contribuyen a que la solución sea muy costosa. Esto, junto a la desidia de nuestros gobernantes, no ha permitido resolver el problema hasta ahora. El proyecto para llevar gas a siete regiones del sur lleva dando vueltas desde el 2013. La última licitación de Proinversión quedó desierta en el 2021, incluso con subsidio estatal. Cinco años después, seguimos discutiendo cómo hacerlo. En ese contexto, aparece la propuesta de la empresa encargada de la distribución del GN en Lima y Callao, que consiste en incluir siete regiones del sur en su área de concesión y ampliar el plazo del contrato por diez años.