El titular del Ministerio de Energía y Minas, Guillermo Shinno, anunció que la adenda con Cálidda para gatillar finalmente el proyecto 7 regiones, que llevaría gas natural a 15 localidades en Ayacucho, Ucayali, Junín, Puno, Cusco, Apurímac y Huancavelica, se concretaría a finales de octubre. En este contexto, para conocer el estado del proceso y tener las respuestas de la propia empresa ante las observaciones que ha hecho el Osinergmin a la adenda meses atrás, Gestión conversó con Martin Mejía del Carpio, gerente general de Cálidda. Después de que el Estado no logró adjudicar el proyecto 7 regiones, se apostó por que Cálidda lo tome a través de una adenda. ¿Qué se propuso inicialmente y qué tenemos hoy? La propuesta inicial que nosotros hicimos era, tal cual, la original. Es decir, llegar a 113,500 conexiones. Eso fue cambiando con el tiempo. El Minem nos solicitó un mayor alcance y ahora [el proyecto] tiene prácticamente el doble de conexiones reales obligatorias. Y, si calculas las potenciales, que son un compromiso también, habrá 300,000 conexiones en total. Con ello, pasamos de 460,000 usuarios al inicio a 1.2 millones. El costo del proyecto cambió. El proyecto original, el que planteó el Estado, se estimaba en casi US$ 300 millones. Incluso tenía un cofinanciamiento: el Poder Ejecutivo ponía más US$ 30 millones por año. Nosotros ahora hablamos de casi US$ 600 millones porque tenemos 12 plantas regasificadoras, 6 city gates y más de 3,700 kilómetros de redes de distribución, con mayor alcance. ¿En qué etapa está 7 regiones? Sabemos, por declaraciones del Minem, que el proceso está en la recta final. Se cerró el proceso de evaluación conjunta en mayo último y empezaron con el proceso de informes finales en el que Proinversión y Osinergmin ya emitieron sus informes. El Minem está próximo a cerrar las observaciones del regulador para poder pasar a la siguiente etapa: el informe del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y luego pasar por Contraloría.