La deuda de los gobiernos en todo el mundo enfrenta una elevación de sus tasas de interés por crecientes presiones inflacionarias, acuciantes déficits fiscales y desconfianza de inversionistas. El petróleo, cuyos precios languidecían hasta el año pasado por una demanda limitada y amplia oferta, ahora se encarece vertiginosamente y se ubica en el centro de las preocupaciones de los bancos centrales y autoridades en la mayoría de países, incluido Perú. El crudo, que primero se disparó hasta cerca de US$ 120 el barril con el inicio de la guerra entre EE.UU. e Irán, se apaciguó entre mayo y junio por acercamientos entre los bandos que incluso –el 17 de junio– firmaron un memorando de entendimiento para poner fin a las hostilidades.