La Comisión de Energía y Minas de la Cámara de Diputados ha dado marcha atrás en el plan de trabajo que su presidenta, Yenifer Paredes, presentó la semana pasada. Se trata de una noticia positiva: el nuevo documento, aprobado por unanimidad, elimina las visitas inopinadas a las empresas mineras privadas y deja de abrirle las puertas de las sesiones a la Confemin, la organización de mineros informales que pretendía ganar protagonismo en la fiscalización del sector. Hace unos días, El Comercio explicó las razones por las que ese plan original no debía aprobarse. Como se señaló entonces, el nombramiento de Paredes –cuñada del expresidente golpista Pedro Castillo– no respondía a méritos propios, sino a intereses que Juntos por el Perú jamás explicó. Su propuesta buscaba ceder protagonismo a la minería informal y legitimar un control político, de forma inconstitucional, sobre la empresa privada. El retroceso de hoy confirma que aquella advertencia no era exagerada. El nuevo plan corrige la ruta. Se elimina el ingreso a las propiedades privadas, que en adelante requerirá autorización expresa del titular, y se amplía la participación de los titulares de la mediana y gran minería, de los gremios empresariales, de los pequeños mineros y mineros artesanales formales y de las comunidades campesinas y nativas. La comisión se compromete, además, a fiscalizar los organismos públicos del sector y a no sustituir las competencias del Osinergmin, la OEFA y demás entes del Ejecutivo.