El Perú tiene ante sí una gran oportunidad que no debería desaprovechar: convertir su enorme potencial minero en inversión, empleo y bienestar, sin poner en riesgo sus recursos naturales. No se trata de escoger entre crecimiento económico y protección ambiental. Se trata de hacer que ambos avancen de la mano. Ese fue el planteamiento de la presidenta Keiko Fujimori durante la inauguración de ExpoMina Perú 2026, donde reafirmó que su Gobierno promoverá inversiones sostenibles y buscará que el Estado sea un facilitador del desarrollo. La meta es razonable y necesaria. Un país que demora sus decisiones, multiplica trámites y carece de predictibilidad pierde oportunidades de inversión. El desafío es convertir esa decisión política en resultados concretos. El Perú cuenta con una cartera de 67 proyectos mineros por aproximadamente 64,000 millones de dólares. Si estos proyectos avanzan bajo reglas claras, estándares ambientales y diálogo con las comunidades, pueden convertirse en una fuente importante de empleo, ingresos y desarrollo para las regiones. (Edición domingo).