Los ciudadanos, si paran por segunda vez en menos de un mes por las mismas razones, no solo manifiestan una señal de protesta sino de desconfianza. El primer paro de Loreto fue en agosto. Ante la crisis de entonces, el gobierno de la presidenta Keiko Fujimori llegó y acordó ampliar el subsidio a mototaxistas y al transporte multimodal. Sin embargo, y lamentablemente, para los loretanos, esos compromisos no se cumplieron o resultaron insuficientes frente a la magnitud del problema. Esta semana, Iquitos vuelve a paralizar sus actividades en señal de protesta por 72 horas con las mismas demandas: el alza del combustible, los cortes de electricidad y la minería ilegal que avanza sin control en la región. Y ante ello, la lectura más inmediata es que el gobierno firmó sin capacidad de cumplir.Al respecto, las tres demandas principales del paro merecen leerse por separado porque cada una tiene una causa distinta y una responsabilidad estatal específica. El alza del combustible es consecuencia directa de la tensión en el Estrecho de Ormuz que ya documentamos en estas páginas.