LA INFLACIÓN NO ES DEMOCRÁTICA
21 de septiembre de 2026

Por Runn. Después de un 2025 en el que la inflación se mantuvo contenida dentro del rango meta del BCRP, los precios volvieron a presionar durante 2026. El origen del episodio combina factores externos e internos: el conflicto en Medio Oriente elevó el precio internacional del petróleo y, con ello, los combustibles y el transporte; la rotura del gasoducto de TGP encareció el gas doméstico; y los riesgos climáticos asociados al fenómeno de El Niño mantienen presión sobre algunos precios de alimentos. De esta forma, la inflación interanual pasó de 1.1% en agosto de 2025 a 4.4% en agosto de 2026, elevando el ritmo al que aumentan los precios de los bienes y servicios que consumen los hogares. Este repunte empieza a reflejarse en el poder adquisitivo: en agosto de 2026, el ingreso nominal en Lima Metropolitana creció 2.6% interanual, por debajo de la inflación de 4.4%. Como resultado, el ingreso real cayó 1.7%, lo que implica que, en términos de capacidad de compra, los hogares recibieron menos ingresos que un año atrás. La caída del ingreso real adquiere mayor relevancia porque la capacidad de los hogares para absorber un shock de precios no es homogénea. La evidencia para Perú muestra que los hogares de menores ingresos están más expuestos a la inflación y cuentan con menos capacidad para suavizar su consumo. Un estudio del BCRP encuentra que, durante episodios de alta inflación, el consumo de los hogares de menores ingresos puede reducirse hasta en 8.6%, mientras que los hogares de mayores ingresos tienen una mayor capacidad para amortiguar el impacto.