La inversión minera avanza con fuerza. A julio, acumula un crecimiento de casi 39% en términos reales y, según estimaciones del IPE, cerraría el año con el ritmo más alto desde el 2011. El impulso se concentra en el sur, que alcanzó su mayor nivel de inversión minera en una década. Ello se debe al desarrollo de Tía María y las inversiones de Antapaccay y Las Bambas. Así, aunque el sur fue una de las zonas con menor crecimiento en el primer semestre, las inversiones en curso sientan las bases para una mayor producción en los próximos años. A la par, la zona centro también presenta su mayor nivel de inversión minera en 12 años, impulsada principalmente por Shougang, Antamina, Marcobre y Chinalco. En el norte, el panorama es distinto. En Cajamarca, la minería se contrajo más de 30% en la última década, sus principales minas (Yanacocha y Cerro Corona) están en proceso de cierre y no hay nuevos proyectos en ejecución. Esto ocurre pese a que esta región lidera la cartera de inversión minera, con más de US$ 16 mil millones de un total nacional de US$ 64 mil millones, dentro de las que se encuentra La Granja, que actualizó sus recursos y se convirtió en el segundo proyecto greenfield de cobre más grande del mundo.