DEL DISCURSO A LOS RESULTADOS
23 de septiembre de 2026

Luego de 57 días en el cargo, la presidenta Keiko Fujimori tuvo ayer su primera presentación ante un gran foro internacional: la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el marco de su período 81 de sesiones. En su discurso en la sede de la ONU en Nueva York, la mandataria abordó sobre todo tres retos: la seguridad y crimen organizado, la educación y la institucionalidad y democracia. Pero fue el primer asunto el que concentró buena parte de su intervención. No podía ser de otra forma: la inseguridad es un gran problema para los peruanos: según la ronda 2025-2026 del Barómetro de las Américas, el 57% considera la seguridad como el problema más grave del país. La presidenta acertó al sostener que el crimen organizado no puede seguir siendo tratado como una suma de problemas a escala nacional ni como una amenaza circunscrita a las fronteras de cada Estado. Esa mirada fragmentada, señaló, ha permitido que las organizaciones criminales transnacionales consoliden sus economías ilegales en actividades como la minería ilegal, el narcotráfico y el contrabando, por citar algunos ejemplos. En esto tiene razón. El Perú ya no enfrenta solo a bandas criminales, sino a redes capaces de mover grandes sumas de dinero, controlar territorios, infiltrar instituciones y utilizar la violencia como un mecanismo de dominación.