Por Raúl Benavides Ganoza, director de la Compañía de Minas Buenaventura. Un dato reciente debería llamarnos la atención: 9 de cada 10 trabajadores mineros evalúan cambiar de empleo, pese a que una amplia mayoría declara estar satisfecha con sus salarios y beneficios. A primera vista parece una contradicción. En realidad, refleja un fenómeno que está transformando el mercado laboral minero: hoy existe una fuerte competencia por trabajadores capacitados y con experiencia. Hace pocos días, por iniciativa del Cetemin, nos reunimos representantes de más de 10 empresas del sector. El diagnóstico fue prácticamente unánime: la rotación de personal ha aumentado de manera inusual. Los trabajadores reciben ofertas de otras empresas mineras, encuentran oportunidades en el extranjero y, en algunos casos, son atraídos también por la minería informal. El fenómeno tiene una explicación. Los buenos precios internacionales de los metales han impulsado la actividad y el empleo. La minería formal peruana ha alcanzado este año un máximo histórico de 287.537 trabajadores. A ello se suma la reactivación de las exploraciones y de nuevos proyectos, que necesitarán todavía más personal calificado. Pero la competencia por ese talento ya no es solamente nacional. Países mineros como Chile, Canadá, Australia y Estados Unidos enfrentan también importantes necesidades de trabajadores especializados. El profesional y el técnico peruano son apreciados fuera del país y tienen cada vez mayores posibilidades de migrar hacia mercados que ofrecen buenas condiciones laborales. Esto debería ser motivo de orgullo. Durante décadas, la minería peruana ha desarrollado profesionales, técnicos y trabajadores especializados de muy buen nivel. Hoy ese talento es reconocido internacionalmente. Pero ese reconocimiento plantea también un desafío: ¿quién reemplazará a los que se van? La respuesta no puede limitarse a competir entre empresas por los mismos trabajadores. Tenemos que ampliar rápidamente la base de jóvenes capacitados para incorporarse a la minería formal.