Desde la campaña se sabía que Juntos Por el Perú era el vehículo a través del cual el Movadef, brazo político de Sendero Luminoso (SL), buscaría entrar al Congreso. Y es exactamente lo que está sucediendo. No solo entraron –como representantes electos al Senado y a la Cámara de Diputados– personajes ligados a ese proscrito movimiento extremista, sino que ahora, según reveló Cuarto Poder, han empezado a contratar asesores cuyas firmas figuran en los planillones del Movadef. El objetivo no sería otro que reagruparse dentro del Legislativo, impulsar leyes a su favor y tener acceso a información privilegiada, como ha alertado el exjefe de la DINI, Max Anhuamán. Constituiría un serio riesgo para la seguridad del país. Tampoco les sería difícil tramar o promover revueltas sociales desde el propio hemiciclo. Y con recursos tecnológicos y logísticos del Estado, es decir, sueldo y herramientas pagadas por los impuestos de todos los peruanos. Sorprende que el líder de una de las bancadas opositoras, Jorge Nieto, del Partido del Buen Gobierno, no se haya pronunciado hasta este momento al respecto. Más aún si a pocas horas de la segunda vuelta electoral advirtió que en JPP hay “gentes fundadoras del Movadef” agregando, además: “Le puedo dar los nombres de los congresistas de Puno que son fundadores de esa organización, o en Ayacucho, donde el que fue ministro de Trabajo de Pedro Castillo también es congresista y proviene, también, de esas canteras”. Como se sabe, en dicha oportunidad, cerró su respuesta con un “no me siento cómodo con esa compañía en una alianza política. No me siento cómodo y no lo escondo”. Si Nieto no se siente cómodo al lado de senderistas, debería entonces desligarse de esa coalición opositora que integran también –sin mucho maquillaje político que digamos– parlamentarios vinculados a ese grupo terrorista.