Los precios récord de los minerales han renovado el interés de Compañía de Minas Buenaventura por el desarrollo de su proyecto más ambicioso: Trapiche (Apurímac), pórfido de cobre-molibdeno que aguarda su oportunidad desde hace dos décadas y media. Y es que el gran desafío del proyecto es “la geografía donde se encuentra”, en una accidentada zona de quebradas en la provincia de Mollebamba, manifestó Renzo Macher, vicepresidente de Proyectos e Innovación de la minera peruana, en Expomina 2026. El creciente precio del cobre y el hallazgo de ingente mineralización primaria (sulfuros primarios) a profundidad vienen motivando, sin embargo, que Buenaventura pise el acelerador. Así, cuenta ya con un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) aprobado a inicios de año por un estimado de US$3.400 millones en inversiones sostenibles (incluyendo US$1.500 millones en Capex) según el Senace; y se encuentra reevaluando la factibilidad del proyecto “para no pisarnos nosotros mismos si logramos hallar algo más grande”, expresó Macher. El cronograma contempla dos años de trabajo de campo, en 20272028, para explorar el volumen y extensión de los sulfuros primarios y un año (2029) para desarrollar el modelo y la ingeniería básica.