GRADUALIDAD SÍ, IMPROVISIACIÓN NO
2 de octubre de 2026

Por Raúl Barrios Fernández Concha, presidente de la Cámara de Comercio de Lima. Mejorar los ingresos de los trabajadores es necesario. Pero hacerlo sin medir las consecuencias sobre las empresas y el empleo formal puede terminar perjudicando a quienes se busca beneficiar. La remuneración mínima vital (RMV) no puede fijarse a partir de decisiones improvisadas. Debe responder a criterios técnicos, ser previsible y considerar la realidad económica del país. En el Consejo Nacional de Trabajo y Promoción del Empleo, empleadores y trabajadores coincidimos en la necesidad de incrementar la remuneración mínima. La diferencia está en cómo y cuándo hacerlo. Desde la Cámara de Comercio de Lima fuimos claros: el aumento debe ser gradual y responsable, considerando alas micro y pequeñas empresas, y los riesgos que enfrenta nuestra economía ante el fenómeno de El Niño. El gobierno optó por un incremento escalonado, recogiendo parcialmente esta preocupación. Pero anunciar un aumento de S/100 cuando está por entrar en vigencia no es razonable. Las empresas no pueden administrar sus costos sobre la base de sorpresas. Necesitan tiempo para presupuestar, reorganizarse y cumplir. Por eso, el primer tramo debió aplicarse, como mínimo, desde noviembre. El bono anunciado puede aliviar el impacto inicial y debe implementarse rápidamente y sin trabas. Pero no confundamos una solución temporal con el problema de fondo. El bono se acaba. El mayor costo laboral permanece.