La criminalidad es un problema estructural que puede condicionar el desempeño de nuestra economía. Afecta a la actividad productiva a través del cierre de negocios, interrupciones del transporte, pérdida de clientes, reducción de inversiones, caída de la productividad, pérdida de capacidades humanas y la obstaculización del crédito. Por ello, se requiere que tanto el Ejecutivo como el Congreso tengan éxito en el combate de las economías ilegales. Según el último reporte trimestral del BBVA Research, aunque en lo que va del año se ha registrado una disminución de las denuncias policiales, el nivel de criminalidad sigue siendo alto. Perú ocupa el segundo lugar en la región entre los países con mayores víctimas del crimen. La entidad señaló que la criminalidad ha afectado el acceso al crédito en Perú. Precisó que las provincias con mayores tasas de este delito tendieron a registrar un menor crecimiento del crédito en el periodo 2009-2019. El informe contrapuso al Callao y Lambayeque con Puno y Huancavelica y señaló que, en las dos primeras regiones, donde la criminalidad es mayor, el crédito tiende a crecer a un menor ritmo. Asimismo, comparó Cajamarca y Huancavelica, regiones con menores tasas de criminalidad, con Tumbes y Lambayeque, donde ocurre lo contrario, y señaló que estas últimas presentan una mayor tasa de morosidad.