Cualquiera que escuche con atención las declaraciones de los representantes de Juntos por el Perú (JP) en la Cámara de Diputados o en el Senado pensaría que –dada su proclividad a hablar en nombre de las “grandes mayorías” o “el pueblo unido”– se trata de un partido de fuerte raigambre popular, con penetración profunda a lo largo y ancho del territorio nacional. El resultado de las últimas elecciones subnacionales, sin embargo, sugiere todo lo contrario, como evidencia un informe de El Comercio publicado ayer. Fuera de la ciudad capital, JP pasó de cosechar una gran parte del apoyo para las elecciones presidenciales en la segunda vuelta de junio pasado a lograr apenas un puñado de municipalidades distritales en los comicios de octubre. De acuerdo con las estimaciones a la fecha, la agrupación política que aún dirige Roberto Sánchez no conseguiría ningún triunfo electoral a nivel provincial ni regional. El único espacio regional en el que podría ganar representatividad es Puno; ahí JP participó junto con Acción Social por la Integración. Su resultado final posiblemente sea definido en segunda vuelta. (Edición domingo).