A GRITOS
12 de octubre de 2026

Además de moderar la volatilidad política, una promesa central de la reinstauración del Senado era dotar al Congreso de una cámara más madura, serena y reflexiva. Eso no se vio en la última sesión de la Comisión de Constitución. Durante una intervención de la senadora Ruth Luque (Ahora Nación) a propósito de la presentación del ministro del Interior, César Astudillo, el parlamentario Iber Maraví (Juntos por el Perú) interrumpió levantando la voz para increpar, desafiante, al ministro. El representante del Ejecutivo respondió y luego intervinieron otros senadores. Los altercados solo debilitan la imagen del Congreso y del Ejecutivo. Nada bueno sale de eso. Pero desde este espacio expresamos nuestra especial indignación por la actitud y la presencia de Maraví. El verdadero escándalo es verlo a él sentado como senador. Como se recuerda, atestados policiales de 1980 y 1981 lo vinculaban con una serie de atentados terroristas realizados por Sendero Luminoso en Ayacucho. Él ha sido sindicado también como integrante del Movadef (brazo político de Sendero Luminoso) y del Conare-Sutep. De hecho, cuando ocupó el cargo de ministro de Trabajo durante la administración del golpista Pedro Castillo, abrió las puertas del ministerio a más de un personaje directamente vinculado con el Movadef. Pese a que ha negado estos vínculos, ver a un personaje con semejantes cuestionamientos integrando una comisión donde se debaten las reglas fundamentales de nuestra democracia es desolador.