RADIOGRAFÍA DE UN SISTEMA ELÉCTRICO EN CRISIS
14 de octubre de 2026

Recientemente, la máxima demanda de electricidad superó la oferta de generación eficiente, lo que obligó a recurrir a centrales a diésel para cubrir la diferencia, con el consecuente disparo de los precios de la electricidad en el mercado mayorista. Esto eventualmente, afectará al consumidor de a pie. Sí, a usted. Pero ¿por qué hemos llegado a esta situación? El sector eléctrico está regulado para garantizar la seguridad del suministro a un costo eficiente. Sin embargo, el absoluto desenfoque de los sucesivos reguladores eléctricos del país ha priorizado forzar un precio artificialmente bajo de la electricidad en el mercado mayorista, en lugar de garantizar la seguridad y robustez del sistema. Los astutos operadores, al observar que el regulador reducía artificialmente los precios de la energía eléctrica, optaron por profundizar el problema, llevándolos incluso a cifras cercanas a cero, mediante la subvaloración del gas natural. Estos generadores, principalmente termoeléctricos, supieron lucrar con esta situación a costa de otros generadores. Así las cosas, las señales de precios en el mercado eléctrico se adormecieron y, con ello, se restringió la entrada de nueva oferta eficiente y segura. Mientras escribo esta columna, los precios mayoristas superan los US$260/MWh, ocho veces más que en situaciones normales. Esta recurrente inseguridad es consecuencia de un manejo irresponsable del sector durante más de 20 años. Los supuestos precios bajos del pasado nunca alcanzaron al consumidor de a pie, pero las consecuencias sí lo alcanzarán. Urge revertir esta situación, sincerando los costos y brindando seguridad al sistema. Necesitamos garantizar las reservas de gas de Camisea, de donde proviene el 50% de nuestra energía para satisfacer la demanda eléctrica durante los próximos 50 años. Asimismo, debemos complementar el ducto de TGP con dos ductos adicionales hacia el sur, uno por la costa y otro por la sierra, formando un gran anillo. Con ello, conectaremos a la red de gas las centrales de reserva que hoy funcionan a diésel, lo que reducirá la volatilidad.