INVOCACIÓN POR EL PERÚ
15 de octubre de 2026

Por Roque Benavides, presidente del directorio de Compañía de Minas Buenaventura. Las recientes elecciones regionales y municipales nos invitan a reflexionar sobre el futuro de nuestro país. Hemos visto campañas intensas, posiciones encontradas y una ciudadanía que espera respuestas a sus problemas. Me preocupa especialmente lo que ocurre en nuestras regiones, donde las autoridades tienen la enorme responsabilidad de administrar los recursos públicos para atender necesidades que llevan muchos años esperando solución. A ello se suma el debate en el Congreso sobre las facultades legislativas solicitadas por el Ejecutivo. La seguridad ciudadana y la prevención frente al fenómeno de El Niño requieren decisiones oportunas, coordinación y una visión compartida. Los peruanos esperamos que nuestras autoridades encuentren los caminos necesarios para avanzar en estos asuntos urgentes, respetando las atribuciones de cada poder del Estado y, por qué no, colaborando estrechamente con el sector privado, que siempre está dispuesto a poner el hombro. En ese sentido, siempre he creído en el valor del diálogo. Como decía Ramiro Prialé, destacado dirigente aprista: “dialogar no es pactar”. Nuestra historia política nos ha dejado grandes ejemplos de personas que, desde distintas posiciones, supieron conversar y encontrar coincidencias poniendo por delante los intereses del Perú. Prialé también decía: “Los peruanos podemos ser adversarios, pero no debemos ser enemigos”. Estas reflexiones resultan especialmente necesarias en estos tiempos de polarización. Tenemos enormes desafíos por delante. Además de los ya mencionados, el flagelo de la minería ilegal es otro de los grandes males a combatir, así como las brechas en salud, educación e infraestructura, especialmente en el interior del país.