TRES RAZONES POR LAS QUE EL PBI RESISTIRÍA AL SÚPER NIÑO Y TRES GRUPOS QUE NO
15 de octubre de 2026

Por Joswilb Vega, Chief Investment officer de Profuturo AFP. El ENFEN advierte que este año coincidirán dos fenómenos. El Niño costero –calentamiento del mar frente al Perú y Ecuador– tiene 88% de probabilidad de alcanzar magnitud extraordinaria en octubre y 85% en noviembre, manteniéndose hasta enero del 2027. Ahuyenta a la anchoveta y trae lluvias intensas a la costa norte y centro. El Niño global, en el Pacífico central, registra 80% de probabilidad de intensidad muy fuerte en octubre y 85% en noviembre. Su impacto directo sobre los Andes provoca déficit de lluvias en la sierra centro y sur, donde se ubican las principales hidroeléctricas. En 1983 ambos eventos convergieron: hubo sequía severa en el sur, inundaciones en el norte, derrumbes en el centro y colapso pesquero. El PBI cayó 10.4%. Esta vez, el BCR proyecta que El Niño restará apenas 0.9 puntos al crecimiento y que la economía se expandirá 3.2%. ¿Cómo puede un evento de potencial similar o mayor costar tanto menos? Primero, la energía. En 1981, el 88% de la electricidad provenía de centrales hidráulicas. Cuando la sequía golpeó en 1983, la producción de electricidad y agua cayó 16%: colapsaron embalses y caudales y, sin energía, se paralizaron fábricas, negocios y hogares. Esa dependencia explicó buena parte del impacto devastador de El Niño. Camisea cambió el panorama. Su gas llegó a Lima en el 2004 y la capacidad del gasoducto se multiplicó por cinco, de unos 300 a más de 1,500 millones de pies cúbicos diarios. Hoy genera entre un tercio y casi la mitad de la electricidad, según la coyuntura hídrica, y respalda un sistema de unos 14,500 MW de potencia instalada, donde solo 37% es hidroeléctrico. Aunque el agua todavía aporta cerca de la mitad de la energía, ya no está sola: Camisea es el gran estabilizador energético del país y permite absorber mejor un Niño de esta magnitud.

  • [Gestión,Pág. 20]
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