La banca peruana llega a los meses de mayor riesgo por el Fenómeno El Niño con una cartera de créditos más saludable y mayores reservas para cubrir eventuales incumplimientos. Sin embargo, el panorama podría cambiar si las alteraciones climáticas afectan la producción, interrumpen las actividades económicas y reducen los ingresos de familias y negocios, dificultando el pago de sus deudas. A ello se suma el riesgo de que las presiones inflacionarias encarezcan el financiamiento de los bancos y reduzcan sus márgenes. El análisis de Moody’s Local Perú no anticipa un aumento importante de la morosidad ni una caída de la rentabilidad del sistema. La clasificadora considera que las entidades cuentan con herramientas para afrontar un eventual impacto climático, aunque advierte que la exposición no será igual para todos: los bancos enfocados en personas, microempresas y pequeños negocios podrían sentir con mayor fuerza las consecuencias.