LA MAYOR DEMANDA INTERNA ESTARÍA IMPULSANDO LA INFLACIÓN
4 de marzo de 2008

Las relativamente altas cifras de inflación de febrero anunciadas el sábado último por el INEI se deberían, en efecto, a un fenómeno de estacionalidad, agravado por factores climáticos que impactan en los precios de los alimentos. Sin embargo, en opinión de algunos economistas y analistas consultados por El Comercio, ello no debe hacer perder de vista que la inflación subyacente, es decir, aquella que mide el incremento de los precios eliminando los elementos más volátiles como alimentos perecibles y combustibles, también se encuentra en pleno proceso de alza. Hasta ahora, el Banco Central de Reserva (BCR) ha recurrido a esta cifra cada vez que se ha sugerido que las presiones inflacionarias pudieran estar elevándose. No obstante, esta se habría elevado hasta 3,37% en febrero de este año, comparada con febrero del 2007.Tanto el gerente de estudios económicos del BBVA, Hugo Perea, como el economista del Scotiabank Mario Guerrero y el ex miembro del directorio del ente emisor Kurt Burneo coinciden en que la inflación de febrero fue alta por choques de oferta: relativa escasez de alimentos por lluvias y huaicos que obstaculizaron la producción y el transporte, la campaña escolar y el pago por servicios de enseñanza, la inflación importada (soya y trigo en precios récord), pero también algunos componentes que no son combustibles ni alimentos y que estarían haciendo evidente una presión de la demanda interna sobre la inflación.