El líder de Perú Posible, Alejandro Toledo, llegó al país con la pierna en alto y aprovechó un encuentro con la prensa extranjera para seguir lanzando dardos bastante cargados y bien dirigidos contra el presidente Alan García, como una manera de rechazar las acusaciones en su contra. "A este ex presidente podrán acusarlo de todo. Podrán decir que no les gustaba mi corbata o que era frívolo. Está bien. Pero nunca podrán decir que mi gobierno fue corrupto o que tiene las manos manchadas de sangre o que violé los derechos humanos", dijo en alusión a las denuncias de corrupción que alcanzan a miembros de la actual administración aprista y a las violaciones a los derechos humanos que persiguieron la primera gestión de García.