"Queremos hacer la seria promesa de ponernos al día en la cantidad de trabajo acumulado, no claudicar en ningún principio y resistirnos a ser caja de resonancia de problemas que no atañen a la Comisión de Ética".Con estas tres promesas la congresista Martha Hildebrandt (GPF) asumió ayer la presidencia de la Comisión de Ética del Parlamento tras ser elegida por unanimidad. Este grupo de trabajo reasume su labor, tras haber dejado de funcionar en setiembre pasado.Hildebrandt, quien admitió sentirse algo asustada por la responsabilidad del cargo, también pidió a los integrantes de esa comisión dejar de lado los intereses partidarios al momento de evaluar la conducta ética de sus colegas, en caso de que sean denunciados ante esa comisión.