La tranquilidad que suele reinar en el ala derecha del cuarto piso del Palacio de Justicia, donde funciona el Juzgado Penal 34 de Lima, que tiene en sus manos el Caso Business Track, se alteró súbitamente ayer a las tres de la tarde cuando aparecieron dos representantes de la Oficina de Control Interno de la fiscalía para hacer una inspección en el despacho de la jueza María Martínez. Inusual diligencia a la que se opusieron la magistrada y los representantes del Poder Judicial. Avisada de la incursión fiscal, la jueza, quien se encontraba en el tercer piso revisando el contenido de los materiales incautados a la procesada Giselle Giannotti, subió a su oficina para increpar a los fiscales Percy Salinas y Rosa Lozada: "Están interrumpiendo una diligencia". Y regresó al tercer piso.