Un aumento del flujo comercial con Brasil de US$1.980 millones en los últimos cinco años, gracias a la carretera Interoceánica. Un total de 1.555 distritos con cobertura de telefonía móvil; un aeropuerto considerado, durante tres años consecutivos, como el mejor de Sudamérica; un ahorro de más de US$13 mil millones en la generación eléctrica por el uso del gas de Camisea. Esos son solo algunos de los efectos de la inversión privada en infraestructura en el Perú, durante la última década, según el estudio "El despegue del Perú. El aporte de la inversión privada en infraestructura", que elaboró Sergio Bravo, docente de la Universidad ESÁN, por encargo de la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN). Sucede que los más de US$6 mil millones que el sector privado invirtió en infraestructura entre los años 2000 y 2008 tuvieron un impacto sobre el PBI de 2,4%, de acuerdo con Gonzalo Prialé, presidente de AFIN. "También permitieron que los sectores de telecomunicaciones, energía y transportes crezcan y viabilicen un mayor acceso al común de las personas (al mercado)", agrega Bravo. Según este último, la inversión privada en infraestructura ha permitido que, por ejemplo, el cargo único de instalación de una línea telefónica residencial y comercial cueste S/.84,03, mucho menos de lo que había que pagar cuando aún no se captaba la inversión privada.