Como pocas veces en el país, este año, a pesar de ser electoral, presenta perspectivas de alto crecimiento con bajo riesgo político, lo que se refleja en la estabilidad cambiaria y en las expectativas positivas de las empresas sobre sus ventas para los próximos tres meses. De esta manera, la inversión privada continuaría constituyéndose en uno de los principales motores de la economía, según las nuevas proyecciones del Banco de Crédito (BCP), cuyo escenario central prevé "un sólido crecimiento económico, en un entorno de inflación baja, posiblemente presionada al tramo alto de la banda del BCR, y un tipo de cambio que muestra una tendencia apreciatoria gradual".